Decoración y acogida

La decoración y acogida desempeñan un papel crucial en la vida de la parroquia, ya que contribuyen a crear un ambiente acogedor y propicio para la oración y la celebración litúrgica. Su función principal es recibir y hacer sentir bienvenidos a los fieles que llegan al templo, así como mantenerlo decorado adecuadamente según los diferentes tiempos litúrgicos y festividades de la Iglesia.

La acogida se manifiesta a través de gestos sencillos pero significativos, como sonrisas, saludos cordiales y una actitud de servicio y disponibilidad para atender las necesidades de los fieles. Esto incluye orientar a los visitantes, ayudar a las personas mayores o con movilidad reducida, y estar atentos a cualquier solicitud o pregunta que puedan tener los fieles.

En cuanto a la decoración, esta debe reflejar la belleza y solemnidad de los misterios que se celebran en la liturgia, así como ayudar a los fieles a entrar en un espíritu de recogimiento y oración. Esto implica adornar el templo con flores, velas, imágenes sagradas y otros elementos litúrgicos apropiados para cada tiempo litúrgico o celebración especial.

Además, la decoración y acogida pueden extenderse más allá del templo, abarcando también otros espacios parroquiales como el atrio, el salón parroquial o la entrada principal, donde se pueden colocar carteles informativos, folletos de bienvenida y otros recursos que ayuden a los fieles a sentirse parte de la comunidad parroquial.